Alicia Vive Aqui Open doors: hoy Ricardo An

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En esta nueva sección de Open doors, dejamos que los insurgentes que no tienen blog y quieren escribir «envezencuando» pongan su semilla diablesca en este patio abonado para la insurrección. Yo encantadísima de la muerte porque así tengo más tiempo para terminar mis próximos pajeos.

El venereable Ricardo Antón  Troyas, miembro fundador de esa cosa nostra llamada AMASTÉ y de otra decena de cosas suyas , entre ellas con la menda de una de las escisiones del grupo Ké Horror, el archininguneado grupo  punkteista Ké asko, un grupo que no ha dado ningún concierto porque no encuentra público capacitado ni suficientemente entregado para aguantar sus coprofagicos pensamientos.

Allá van sus profundos y desveladoras revelaciones sobre el film Avatar

ABATAR BAI, BORROKA ERE BAI


Ricardo Antón

Quien no recuerda ese capítulo de McGyber en el que se hace alusión al conflicto vasco de un modo caricaturesco, entre bizarro y entrañable. Felix Linares ha emitido algún fragmento más de una vez en LaNocheDe, en alguna sección del tipo “Los vascos en América” o “… en el cine” o algo así. Pero esas tímidas apariciones con las que hemos tenido que conformarnos hasta ahora, ya son historia. El conflicto vasco ya tiene su gran superproducción americana… y encima en 3D, de la mano de nada menos que James Camaron!!!

Se trata de la Abatar, diseñada para reventar las taquillas esta Navidad. La película, bajo una supuesta alusión metafórica a la historia de América -indios y vaqueros-, oculta otra -su verdadera- trama. Una historia que aparece velada, como habilidosa maniobra ambivalente: conseguir atraer al gran público de modo inocente y que la película no fuese ilegalizada y retirada de los cines.

En las dos primeras horas se sucede una película técnicamente virtuosa-efectista, con un guión muy convencional, llena de estereotipos maniqueos tantas veces repetidos, sin matices. Todo nos dirige a un desenlace real como la vida misma: los elementos socialmente problemáticos son encarcelados. Es ahí cuando Cameron, tras ese primer falso-final, nos introduce en su epopeya onírica, tan o más reaccionaria si cabe. Una nueva historia de engañosa redención, donde se atan todos los cabos, se explican todos los símbolos (o se hacen evidentes las referencias).

Un maketo paramilitar, que se ha concienciado y radicalizado a través del amor (la mujer ocupa el mismo papel subalterno de siempre), tras escapar de la cárcel, quiere regresar junto a su nuevo pueblo a encabezar la lucha guerrillera contra las fuerzas invasoras. Pero como ha sido repudiado por ellos por traidor, debe realizar un gesto mítico, con el que volver a ganarse la confianza de la tribu. Nada más y nada menos, decide montar y monta al arrano beltza, el ave legendaria que le permite erigirse como líder único para todos los clanes. Se dirige a ellos en una especie de mitin del Aberri Eguna, que parece no podrá terminar de otro modo que con un encendido Gora Euskadi Askatuta!! (por no utilizar otra proclama). Entonces ahí recapitulas: la veneración al árbol, amalur (que contiene la esencia y memoria del pueblo), los peinados (descubres el por qué de las trencillas y las rastas), los irrintxis (alguno emitido de modo hiperrealista), ves a las máquinas destruyendo la naturaleza para construir el TAV,… Incluso quien dirige las tropas enemigas, en un momento de apogeo bélico, dice algo así como “Vamos a enterrar su memoria identitaria bien profundo!!”

En una cruenta batalla ¿final? el nuevo gudari lucha y ¿vence? Aunque lo pierde(n) casi todo, ganan la tierra (una tierra destruida), mantienen el honor (el honor por encima de todo), expulsan a las fuerzas de ocupación (de momento) y comienzan de nuevo (para que todo siga como siempre).

Dicen que en los cines de Euskal Herria se pretendió pasar algunas copias en V.O. en euskera, pero intervinieron las altas instancias. Además, para atemperar los ánimos y equilibrar los posibles efectos en la población general más equidistante, en las semanas previas al estreno se comenzó una campaña simbólica disuasoria también dirigida a las masas, centrada en la posibilidad de que “La Roja” vuelva a jugar en Euskadi. Campaña que continuó con el mensaje navideño del Rey en etb2 y con la difusión el 31 en todas las cadenas de un spot publicitario sobre Euskadi como último anuncio del año, que como en “La naranja mecánica”, debería habernos dejado a tod*s bien frito el cerebro (y por lo que dicen, el bolsillo)… En mi casa, en una alocada escalada de zapping pre-campanadas, nos lo perdimos -si es que finalmente lo echaron-, así que desconocemos su posible efecto.

Eso si, parece que desde el gobierno siguen sin tenerlas todas consigo. Rubalcaba y Ares andan preocupados… No me extraña!! Los cines están abarrotados. Entradas agotadas sesión tras sesión. Y sales del cine con una especie de run run, como si un extraño sentimiento te impulsase inconscientemente a, con la próxima cerveza, preparar un cóctel molotov y sumarte a la kale borroka… Menos mal que ese efecto se pasa con la segunda cerveza, cuando te das cuenta de que no dispones de un avatar para andar jugando y por tanto el riesgo es real. Y al fin y al cabo, sólo se trata de otra peli más de indios y vaqueros.

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