Globo sonda


Esta mañana estaba yo pensando… yo que pienso mucho (le suelo decir al Pesailla llevándome el índice a los sesos…) que tengo un montón de trabajo por empezar. El que más me apetece es hacer un libro, de historia del mundo, ilustrada, para Ari, mi sobrina, y ya de paso aprovecharlo para que sirva a los niños de mis amigas, que ya empiezan todas a ser madres… ufff.
Bueno pues pensaba eso…pero estoy tan cansada de la paliza de ayer que casi no me quedan fuerzas para hacer nada más por hoy. Por un lado tengo que pensar en toooodo eso que me tengo que llevar de viaje para 15 días. Menos mal que esta mañana he logrado acabar de comprar todos los vuelos que nos faltaban y casi, creo, he conseguido un hotel en Roma a buen precio y muy bien situado. Por otro lado tengo que montar una lámpara de Ikea, que es un rollo. Y por fin y por último, pensar como nos lo vamos a montar para meter a Boris en el transporting para llevarlo a la Pocilga. La Pocilga es una tienda de animales que llevan unos veterinarios. En los bajos fondos del edificio han puesto unas jaulitas para tener allí a las mascotas, mientras sus amos se van por ahí de vacatas. A mi no me hace ninguna gracia dejar a Boris ahí, pero es que mis padres no pueden ocuparse de él este año porque se quedan con Jartzi, el perro macarra. Así que no queda más remedio que Pocilga. Ah, que decía que la bauticé así porque tiene un poco de mal aspecto, aunque los animales están cuidados por veterinarios, eso me deja más tranquila, y por otro lado… bueno no sé hasta qué punto… pero me gusta pensar que Boris ve a otros gatos en otras jaulas y no se siente tan… único. Aunque el año pasado creo que compartió habitación con una tortuga y un loro. El tema es que Boris odia a muerte el transporting, porque sabe que cuando se saca, hay movida. Así, que se esconde directamente en el lugar más chungo de la casa… y no hay manera. Y sólo nos quedan dos opciones… agarramiento de cuello y gritos continuados (esta operación puede durar todo el día…) o como segundo recurso… el dopaje, primero el suyo y después el nuestro que nos dormimos antes de que le haga efecto la pasti. Yo creo que es porque está muy gordo y la química de la pasti no se le reparte bien. Pues eso… que quedan muchísimas cosas por hacer y a mi me va a dar un patatús.

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