Como una rosa

Hoy es mi primer día de ansiedad en la casa nueva. No ha habido ningún hecho relevante que me la haya producido. Supongo que más bien ha sido el proceso de “aclimatamiento” a la casa.. y ahora vuelvo a estar en el estado en el que me encontraba antes. Simplemente me cuesta respirar un poco más de lo normal y no aguanto mucho los ruidos ni el estrés, así que nada de discusiones ni de taladros… y un poco de organización, con eso me basta. Por eso he dejado que Pernan se ocupe del problema que tenemos hace 9 días con el teléfono y allí lleva media luchando con los de telefónica… Cuando se pone muy nervioso se le pone el cuello rojo, joder eso si que es una somatización; muchas veces he pensado que ojalá me pusiera verde o morada cuando estoy mal, pero nada, por fuera como una puta rosa. A veces tengo la sensación de que tengo unas ojeras horribles, y nada, voy al espejo, y como una rosa. Me las he pintado alguna vez, pero no me salen como las que necesito, quizás debería recurrir a un maquillador profesional. Por lo de cortarme el pelo no paso. Ya tuve una discusión antropológica una vez sobre este hecho. Mi psicóloga decía que era una costumbre del mundo moderno, la de querer cortarse el pelo cuando una se encontraba mal, para dar pena, ya que en muchas tribus africanas las mujeres llevan el pelo al cero. Y toma claro si es de cajón! El cabello, el pelo, es uno de los recursos que tenemos para hacernos más (o menos) atrayentes, así como entre los más modernos se llevan esos cortes del demonio que te hacen pensar en que la belleza tiene tantas perspectivas como cortes de tijera…

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