In memoriam

Hace tiempo que quiero escribir sobre esto, pero me cuesta. No me gusta hablar de la muerte y me cuesta hablar de los muertos, de los lejanos y de los recientes. No me gusta ir a los entierros, aunque entiendo que sean necesarios, sobre todo para los vivos como una forma de expresar el dolor y la condolencia.

El primer muerto cercano que recuerdo fue mi abuelo materno.  Estuvo enfermo en casa varios años hasta que murió. Recuerdo el sufrimiento de mi madre que adoraba a su padre, en su enfermedad y en su muerte. Después murieron otros abuelos, pero no fue lo mismo. Recuerdo también la muerte de un sobrino de mi tío político en un accidente. La muerte inesperada de gente conocida en un accidente siempre es un  shock. Luego recuerdo la muerte de otra amiga lejana también en un accidente.

Una de mis peores pérdidas fue el suicidio de una amiga muy cercana; no pude ni quise ir a su entierro, quizás porque sabía que era lo que menos sentido tenía para mí, porque pensé quizás  lo que mejor que se puede hacer es luchar contra el dolor y las enfermedad que le llevó a provocar su propia muerte. A veces pienso  que debería haber acudido a aquel entierro porque me pasa una cosa muy curiosa, por un lado tengo sueños muy reales en los que hablo con mi amiga que sigue viva,  por otro lado , en la vida real, a veces creo reconocerla por la calle en la figura de alguien que se le parece.

En estos últimos años también han muerto unos tíos muy queridos. Hacía años que no les veía, pero siempre les recordaba. También tengo sueños con ellos, y sigo soñando que siguen vivos. Me gustaría dar el pésame a mis primos, pero no encuentro las palabras. He pensado en escribirles, pero todavía siento que es demasiado fuerte, aunque lo pienso mucho y quizás un día de estos lo haga.

Hace poco, un conocido con quien tampoco tenía mucho contacto pero que me parecía una persona entrañable, murió en un accidente. Cuando alguien que sientes tan vivo desaparece de repente,  el shock del que hablaba  se hace más fuerte; con su recuerdo aparece la tristeza por la  pérdida, pero por otro lado también llega y perdura en la  memoria  el hermoso recuerdo de su energía vital.

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