Archive for the ‘ansiedad’ Category

La visita (Iratxe y Dan)

Sábado, Enero 20th, 2007


Ayer tuve visita de fuera. Vino mi amiga Iratxe con su novio Dan. Iratxe está embaraceitor. Creo que es la última amiga del instituto que quedaba por “quedarse”. Ahora sólo quedo yo y a mi no me gustan las niños y si me gustaran… tendría que pensármelo muy mucho si quisiera tenerlos, primero por mi estado de salud y luego por mi escasa economía , aunque supongo que si me gustasen los niños de verdad estas dos últimas cosas serían secundarias.
Cuando vienen mis amigas, las de siempre, me entra un poco la ansiedad. Creo que me sabe a poco el poder estar tan solo unas horas con ellas. Les hago cuatro regalos que también me saben a poco, me cuesta mucho decirles lo mucho que las quiero, espero que ellas lo sepan. Creo que lo saben. Yo también sé que me quieren, aunque a veces no comprendan mi estado actual.
Por eso con esta visita de ayer decidí un par de cosas: la primera y es un gran dilema que tengo hace mucho tiempo, es ir poniendo un apartado en este blog de lo que es mi vida como enferma, para que realmente vean porque aún no he podido ir a visitarlas a Londres y a Ginebra (nada más y nada menos), y también por algunos otros motivos más, por ejemplo porque mi enfermedad forma parte de mi vida, aunque afortunadamente no toda, pero si tiene grandes implicaciones sobre el resto de vida “sana” que me queda.

Otra de las cosas que me propuse y en las que quedé con Iratxe, y esto también va para mi otra amiga Itxiar (la de Suiza) es que iba a ponerles al corriente de las cosas más o menos “absurdas” que pasan por este país. (No sabían que la canción del verano había sido Opá!!!!) Y es que les puse el video que hicimos con mi sobrina… http://www.youtube.com/watch?v=nWfQ9PeUGSA

Por último ayer en una cena , hablando con más amigos bloggeros, comentábamos que teníamos textos viejos “pasados de fecha”, que nos habíamos si poner o no porque no sincronizaban con la línea temporal. Creo que al final decidimos que nos daba igual y que los íbamos a poner, porque sí, porque nosotros lo valemos. :P

Al otro lado…

Ayer tuve un poco de ansiedad porque iba a ver a mi amiga después de un año o más? Es inevitable, no puedo controlarlo; en realidad podría hacerlo con unas pastillas, pero me dejan demasiado dormida. Eso me recuerda que tengo que empezar a hacer los dichosos ejercicios “anaeróbicos” y también las autoclases de taichi . Creo que más o menos voy controlándolo todo, hasta que se produzca una nueva crisis: las horas de sueño, las salidas, las actividades moderadas (físicas e intelectuales)… Aunque ahora viene lo más “gordo”, por el cambio de domicilio tengo que cambiarme de asistenta social, de médico de cabecera y lo peor de todo es que tendré que empezar a mover los papeles para pedir la minusvalía. Ah, la semana que viene pido cita con el psiquiatra nuevo, y uff no sé, si no entiende lo que es el Síndrome de Fatiga Crónica me contento con que sepa llevar el trastorno de depresión mayor, que me cambie los antidepresivos o que me de su visión del asunto.
La semana pasada se reconocía en Cataluña la invalidez permanente absoluta por esta enfermedad a una enferma, pero tras 5 años de recursos.
http://www.psiquiatria.com/noticias/29856
Por desgracia este País Vasco está muy poco puesto al día en estos temas, en salud en el apartado de nuevas enfermedades y también en su relación con la jurisprudencia, así que es posible que después de varios años de lucha incluso pueda ver denegada mi incapacidad´; y aún hay más, por desgracia cada vez somo más enfermos y aún hay muchos médicos que no se han puesto al día y piensan que es una enfermedad psicosomática, cuando estudios mundiales reseñan lo contrario. Ý esto es así de claro, lo explica un doctor especialista:

“Una enfermedad psicosomática es una dolencia física producida por conflictos emocionales subconscientes o de tipo psicológico. Nada tiene que ver con el SFC, que en la clasificación de la OMS está considerada una enfermedad neurológica”.



El cursillo de guión

Miércoles, Noviembre 8th, 2006

Ayer empezamos el cursillo de guión de cine. Hacía años que no salía fuera de casa a hacer un cursillo. Mis últimas dos clases me las han dado en casa y han sido dos amigas (por caridad). Me animé porque era un curso corto y porque iba con otra amiga ( así me sentía más segura y si me daba un ataque de ansiedad siempre podría tenerla a mano para que llamase a una ambulancia, a un cardiólogo o a quien hiciese falta). En el autobús lo pasé un poco mal, sobre todo porque todavía hace calor (calor y movimiento para una enferma de SFC, malo muy malo) pero hablando el trayecto se hace más corto y una se distrae. Cuando llegamos, la clase ya había empezado; los otros alumnos estaban presentándose y dieciendo que esperaban de aquel cursillo y cual era su tipo de cine favorito y jode con la última pregunta. Tengo, tengo, tengo… por ahí empezado un esquema con todas las películas que he visto y que me gustan (y otro igual para la música) (y otro para los libros) y a veces cuando me hacen ese tipo de preguntas me gustaría llevar un montón de folios encima, hacer con ellos uno a uno una bola y metérselos en la boca al que hizo la pregunta; como soy una chica muy correcta y además no me viene bien meterme en líos acabo diciendo la misma frase que dice todo el mundo “uff me gustan tantas cosas…” Lo peor es cuando te piden un ejemplo, ahí ya piensas directamente en la madre que le parió y buscas rápidamente el dichoso ejemplito o cambias de conversación.
El tema es que conocía de vista al chico que nos da la clase y no le iba a hacer ese feo, además de que la pregunta por una vez tenía sentido en su contexto. Además estaba más preocupada y ocupada en pensar si aguantaría aquellas tres horas de clase seguidas. En algunos momentos creí que iba a necesitar la bolsa de papel. El tema es que nunca llevo bolsa de papel para la ansiedad y mi salida es empezar mi relajada clase de tai-chi mental que consiste en imaginarme a un caballo, al que acaricio la cola (con la mente, se entiende) pero entonces, de repente, el caballo empieza a relinchar… yo le tranquilizo, tranquilo cabaaaaallo y yo a acariciar la colita…, el caballito se vuelve a tranquilizar y luego de repente empieza a moverse, le vuelvo a tranquilizar…. y así hasta que alcanzamos el caballo y yo el equilibrio… y vuelvo en mi y a la clase.
Por suerte desde fuera no se ve nada de esto y yo sigo poniendo mi cara angelical hasta que un día me de un infarto o intente estrangular a la persona que este más cerca de mi.