El sonido de la autodestrucción

Uno de los yonkys que pasean por la calle de abajo es guitarrista. Lleva autodestruyéndose hace años. Y lo hace acorde con el sonido de las notas de su  guitarra. Era un joven portento, de la guitarra, prometedor chico de buen ver y profesor de conservatorio. Y ahora por ahí va, con su tripa hinchada y su voz cascada; es la muerte en versión burda que pasea por las calles. Y hoy se ha sentado de nuevo bajo mi ventana de alquiler a recordarme que aún le quedan neuronas para articular sus dedos y que está más vivo que yo a estas horas.

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