Los domingos al sol (y siempre que salga el sol, al sol)

 terracita.jpg

Estamos en Noviembre y una de las cosas que más me gustan del otoño-invierno, además del catálogo de moda, es ponerme, como lagarta que soy, en una terraza al sol y atontarme ahí un rato viendo pasar al personal. Mis terrazas favoritas son las donde por supuesto pega, por las terrazas de sombra aún no me ha dado, y aquí en Bilbao las de la Plaza Nueva son perfectas, porque hay varias para elegir y porque además el ayuntamiento, muy sabiamente ha decidido poner wifi gratuito, ah y porque me pilla a tiro de japo, al lado de casa. Además los domingos hay un minirastrillo con libros de segundamano, cacharrería antigua, monedas y sellos, animales enjaulados y los jodidos niños con sus jodidos cromos para intercambiar. A pesar de eso, es un lugar agradable, si te gusta ver a gente, sobre todo familias enteras tomando rabas. A mi me gusta más ver a jóvenes musculados, vestidos de algodón y leyendo a Tolstoi, aunque fueran gays, sólo para recrear la mirada.

Hace años me divertía mirar los libros de segunda mano, por si encontraba algún libro curioso, interesante y barato. Ahora me pone nerviosa. Me gustaría ordenarle toda la mesa al librero. Qué hace todo aquello revuelto? además los libros unos encima otros sin poderse ver todos los títulos. Además me jode estar preguntando todo  el rato, no pueden hacer ese mínimo esfuerzo de colocar los libros al menos por temas? Voy a los de ciencia ficción, por ejemplo, y en medio de la mesa hay un montoncito, siempre al lado de los de Stephen King, de estos siempre hay unos cuantos. Pero justo al otro lado hay otro montoncito. Y ya empiezo a gruñir. Hoy he estado a punto de comprarme un libro de enfermedades renales por tres euros. Era bastante gordo y tenía muchas fotos, pero pesaba demasiado para llevarlo (ya llevaba el portátil) y al final lo he dejado. Además dentro de poco tendremos mudanza, y las cajas d libros son unas de las cosas que más pesan en las mudanzas. En realidad pesan lo que pesan pero nos parecen pesados porque como ya los hemos leído… y estaban ahí tan monos en la estantería, quien diría que iban a ocupar y a jorobar tanto, y aún así no me deshago de ellos.

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

1 respuesta a Los domingos al sol (y siempre que salga el sol, al sol)

  1. dk dijo:

    yo me pongo negro cuando en los libreros de viejo en la sección de ciencia ficción encuentro fantasía, y ya no quiero hablar de cuándo en el revoltillo de la sf hay libros de J.J. Benitez

    ¡no hijo, no!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *