Cuando el mundo se para

Cuando era pequeña, odiaba los fines de semana y los días de fiesta. Me gustaba ir al colegio. Lo decía antes y lo digo ahora y todos se me echan encima. En el colegio veía a la gente, hablaba con la gente y además aprendía cosas. No creo que sea tan difícil de entender y supongo y espero que haya más gente por ahí a la que le pasase lo mismo.

A la gente le gustan los viernes porque descansa de trabajar. Los sábados es día de descanso pero se dedican a  hacer la compra y a limpiar la casa. Y luego muchos odían los lánguidos domingos frente al televisor y comienza el temor de la nueva semana de trabajo.

Yo no trabajo. Cuando la gente me pregunta que qué hago, siempre respondo con cara de felicidad “nada” y no insisten demasiado en ahondar. Tampoco esperan una respuesta muy larga. Si la esperasen relajadamente les diría: “Cada día, me levanto con un poco de esfuerzo y tomo el desayuno mientras recuerdo la pesadilla de la noche anterior. Está bien porque cuando la recuerdo se me quita la ansiedad que me ha producido tenerla. Luego me vuelvo a acostar y a la hora vuelvo a levantarme. Quizás ponga una lavadora, lea el correo, escriba algo hable con alguien, conteste al portero, conteste al teléfono; quizás salga al dentista o vaya al médico y me de una vuelta por las tiendas mientras escuchó conversaciones ajenas y veo perros paseando con sus dueños; si bajo a la calle quizás luego tenga que subir las escaleras (no queda más remedio, todo lo que baja , sube) y si me he quedado en casa  seguro que he estado todo el rato pensando en mil cosas, cosas que he hecho, cosas que tengo que hacer, cosas que nunca haré… y eso hasta la hora de comer para la que antes he de pensar en qué comeré , cómo lo haré… luego a descansar y empieza la tarde y de nuevo empieza esto del pensamiento.

Si tuviera a alguien a quien contarle lo que pienso sin que me cortase quizás estuviese todo el día hablando, porque ahora que lo pienso, suelo hablar poco… es que hablar cansa tanto… sobre todo si antes piensa una lo que va a decir.

Y así prácticamente se resumen mis días… eso es lo que hago. Mientras los otros hacen cosas que luego pueden contar (he estado trabajando…he ido al cine…)  yo paso la vida, y no sé si la paso bien, o mal, pero la paso.

Y entonces es cuando pienso en esas cosas como el paso del tiempo… y en el tiempo en general, y en ese libro que leí hace tiempo que hablaba del tiempo y de la sinconización y pienso en mi sincronización con el mundo, y pienso que los fines de semana y los días de fiesta el tiempo se para todo el mundo y yo aprovecho para coger carrerilla y poder alcanzarles en algo.

Y pienso en La Lentitud de Kundera que me leí hace siglos y del que ya casi sólo recuerdo el título, y pienso en qué hará mi otro yo en un mundo paralelo donde tenga otra vida.

No sé si esto que digo parecerá … melancólico o tristoide pero no, estoy bien.

Me he  hecho un calendario porque se acerca la Navidad, que ya siquiera me deprime. Eso sí Nochevieja me deprime mucho, no tengo ningún año nuevo que celebrar. He pensado poner un cartel en la tele prohibiéndola estas navidades, también pensé en marcharme (encontré un viaje a Paris por 70 euros ida y vuelta!) pero no, estaría bien irse a un sitio donde hiciese calor y estar con los amigos y hablar, pero es muy caro y no lo he pensado con anticipación. También estaría bien decirle a todo el  mundo que me he marchado y quedarme aquí, así no llamarían y no habría compromisos. Pero no sé si esto funcionará.

 

 

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2 respuestas a Cuando el mundo se para

  1. skatterbrained_kat dijo:

    Yo q estuve largo tiempo sin curro y con movidas varias te entiendo perfectamente, niña. La gente encima diciendo ¡Qué bien, sin hacer nada! (como si buscar curro no fuera en sí mismo otro curro) pero el trabajo es lo que te socializa y activa.

    Pero hay una cosas que sí puedes hacer y el resto de la gente no: Tú tienes múltiples y variados talentos, dedica parte de ese tiempo del que dispones a desarrollarlos (como escribir). Pa eso sí que no saco yo nunca tiempo! (lo sé, ni actualizo el blog, soy lo peor). Imponte una disciplina pa ello y luego aunque cueste mantén el contacto con la gente lo más posible.

    A mí tp me gustan las Navidades, pero al menos he dejado de odiarlas. Me las tomo como un tiempo para mimarme a mí misma y dedicarme tiempo en exclusiva.

    Un besote.

  2. Pernan dijo:

    Vámonos a Tunez a toda hostia!
    Muaaaa

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