Amor, obesidad, lluvia y bodyboard (y booguie boguieee)

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Llevamos cuatro días en Donosti y ha estado todo el rato lloviendo. Mi tabla de bodyboard todavía está enfundada y cada vez que la vemos nos reímos, primero por mi idea medio absurda de querer hacer algún tipo de deporte en mis condiciones, que hay que tener valor y luego por esta mala suerte del tiempo. Lo que más me fastidia es que entre la humedad del mar y la lluvia se me ha quedado el pelo a lo Pat Metheny y cada vez que me veo en el reflejo del escaparate de una tienda me asusto de mí misma.
A pesar del mal tiempo, el hecho de estar lejos del tumulto de las fiestas de Bilbao es una verdadera recompensa, aunque creo que por allí también ha llovido.
Aún así me temo que volveremos el jueves y nos tocará aguantar un poco de chunda y fanfarria, es lo malo que tiene vivir en medio del Casco Viejo, pero me quedo más tranquila porque no quiero dejar sólo a Boris en medio de tanto mogollón. Creo que este año en la hora de los fuegos, me meteré con él dentro del armario hasta que pasen.

Hoy hemos ido a comer otra vez a casa de los padres de Pernan. El otro día fue genial porque su madre , Rosario, es muy salada y nos contaba cosas de su pueblo , Oñate , y cosas de su familia y de la guerra. Dentro de poco es su cumpleaños, va a cumplir 80años y creo que se merece un buen regalo, por eso le meto caña a Per pero parece que no me hace mucho caso. Una de la cosas de las que hemos estado hablando es del Monasterio de Aranzazu que está muy cerca de su pueblo. Rosario decía que entrar en el monasterio tal y como estaba antes de la reforma que hicieron en los 50, sí que le daba la sensación de estar como en el cielo. Entonces su hijo mayor le ha dicho que a él le gusta el monasterio como está ahora y que él sí que siente que ahora allí dentro se está cómo en el cielo, por esa sensación que hay de paz y de tranquilidad. Entonces es cuando he empezado a pensar en que nunca había pensado cómo es para mi la sensación de estar en el cielo y lo primero que se me ha venido a la cabeza son dos cosas, la primera una gran cama limpia, mullida y caliente cuando estoy muy muy cansada y ahora se me viene otra mucho más terrenal si cabe que es un helado que me he comido hace un rato, de after eight con chocolate vienés y barquillo de chocolate. Hacía tiempo que no decía tantos humss seguidos fuera de la cama.

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4 respuestas a Amor, obesidad, lluvia y bodyboard (y booguie boguieee)

  1. nuria dijo:

    Por aquí también ha llovido, sí, lo que ha hecho que las fiestas estén a medio gas, bueno, eso dicen en la tele. Nosotros fuimos un día a ver a Edu a la terraza del marítimo. Parecía Enero, qué frío.

  2. nuria dijo:

    Coñe, que no había acabao!!

    Que iba a decir que Oñate tiene que ser bien curioso. Has estado? A ver si nos lleva Pernan un día de excursión!

    Este finde vamos nosotros a Ñoñosti!!

  3. Backjammon dijo:

    Regaladle a la «Mamica» un beso de mi parte, por ser buena gente como parece ser. El cielo es llenarse los pulmones de aire, y más si está impregnado de salitre. Para vos, no le vendría bien un buen tarro de suavizante del pelo que no sea de la tienda de los chinos.

    Tengo 2 Backjammons, me sobra uno… no sé qué hacer con él, me da un no se qué tirarlo a la basura. Es tan bonito, es tan nuevo… con forma de maletín de madera… Ojalá alguien quisiera adoptarlo!.

  4. Alioli dijo:

    Nuria, todavía no he ido a Oñati, parece que es bonito pero hay muchas curvas para llegar allí y y me mareo con facilidad.

    Oiga Backjamon, aquí tiene una receptora de backjamones, ya sabe usted que yo nunca digo que no a un buen backjabugo.

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